— Digamos que sí, perdiste. — Y sentía que él iba a ser el siguiente. No se le daba bien este tipo de juegos.
— Vamos, chicos. No se desanimen, solo les hace falta un poco más de práctica. — Era fácil decirlo cuando la suerte estaba de su lado. Eso, y unas cuantas cartas clave ocultas entre sus ropas.
– Claro. Y por eso debemos seguir jugando aunque yo les gane – porque claro, él sabia que ganarle a piratas seguramente se sentía bien y Luca no tenía nada que perder.
– Vaya, que orgulloso. Yo te aconsejaría que protegieras bien tus cartas, Bainbridge. – aunque tampoco era mucho de fiar un consejo de alguien que acababa de perder.